Las enfermedades no transmisibles, sobre todo las cardiovasculares, la diabetes y algunas formas de cáncer, actualmente son la primera causa de muerte en el mundo, y son en gran parte prevenibles adoptando un estilo de vida correcto: comiendo de forma equilibrada, realizando ac-tividad fisica y evitando hábitos perjudiciales como el tabaco y el con-sumo no moderado de alcohol.

 
Son buenas costumbres que conviene enseñar lo antes posible a los niños para orientarles hacia unfuturo de bienestar. ¿Qué significa “lo antes posible”? Nos lo dicen las investigaciones de los últimos años: incluso antes de nacer. De hecho, se habla de los primeros mil días, es decir, el período que va desde la concepción hasta los dos pri-meros años del niño, aproximadamente. Está demostrado que el estilo época preconcepcional, influye en la activación de los genes que es-de vida de la futura mamá durante el embarazo y, mejor aun, desde la tán dirigiendo el desarrollo del futuro bebé, programando su metabo-lismo. Lo dice la nutrigenómica, la ciencia que estudia la relación entre la nutrición y el ADN: el patrimonio genético es sensible a los estilos de vida, en particular, a la dieta. El niño nacido de una madre que se alimenta mal, lleva una vida sedentaria, fuma y consume alcohol, está lesterolemia y enfermedades crónicas inflamatorias 14. Por esta razón, predispuesto a sufrir enfermedades como obesidad, diabetes, hipercola futura mamá, que quiere dar el máximo de oportunidades a su hijo y empezar a cuidarse desde el principio, debe esforzarse por corregir estilos de vida y hábitos perjudiciales desde el embarazo y, si es posible, antes de la concepción: dieta sana, actividad física, un índice de masa corporal óptimo y reducción de la exposición a sustancias dañinas. Esto vale tanto para la futura mamá como para el futuro papá. Es un gesto de amor y responsabilidad hacia su hijo que, a su vez, les permitirá ganar en salud.
 
Las recomendaciones sobre los estilos de vida durante el embarazo y los factores de riesgo evitables están recogidos en la guía del Minis-terio de Sanidad (MS) 15, y )15, y aportan mucha información sobre el peso que los malos hábitos tienen para la salud de la mujer y del futuro bebé. La dieta debe ser variada, incluir abundante fruta y verdura, así como cereales integrales, proteína de la carne, el pescado y las legumbres, y lácteos como la leche, el yogur y el queso. A una dieta equilibrada, se pueden añadir, si es necesario, alimentos enriquecidos y suplementos alimenticios. Entre estos, se recomienda el consumo de 0,4 mg diarios de ácido fólico, indispensable en la etapa de la preconcepción y en los primeros meses de embarazo para la prevención de los defectos del tubo neural, como la espina bífida y la labiopalatosquisis (labio leporino y paladar hendido), tanto que se aconseja consumirlo a todas las mujeres en edad fértil que no descarten un embarazo, El tabaco y el alcohol son potencialmente nocivos incluso en bajas cantidades, por lo que están totalmente prohibidos durante todo el embarazo.
 
Por último, salvo contraindicaciones específicas, se aconseja una actividad física moderada durante los nueve meses. Conocer las reglas de un estilo de vida sano en el embarazo es un primer paso para lograr aplicarlas y hacer prevención. Saber por qué estas reglas son importantes, de dónde vienen y qué evidencias científicas las sostienen es aún más motivador para una futura mamá. Se recomienda ofrecer consejo individualizado sobre el inicio o el mantenimiento de la actividad física, así como la intensidad, la duración y la frecuencia de la misma. Las mujeres deben ser informadas de los peligros potenciales de ciertas actividades durante el embarazo, por ejemplo, deportes de contacto, deportes de alto impacto y deportes de raqueta, que pueden implicar riesgo de traumatismo abdominal. Las caídas o el estrés articular excesivo y el buceo pueden causar problemas en el nacimiento del feto y la enfermedad de la descompresión del feto.” El mejor en-foque para promover comportamientos correctos es la comunicación personal entre la mujer y la persona que la atiende durante su embarazo, una comunicación que nunca debe servir para asustar, juzgar o ser moralizante, sino que debe ser clara y especifica